El Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (Sitas) repudió el accionar de un grupo de allegados a una persona que no pudo ser salvada por los médicos en la Policlínica San Rafael la semana pasada. Según los profesionales, el paciente llegó sin signos vitales al centro asistencial y no pudieron hacer nada. Un grupo de hombres que trajo cargando al paciente reaccionó con insultos y empujones contra el personal de la clínica, también uno de ellos pateó una puerta. Una cámara del nosocomio, ubicado en Sargento Cabral al 2.400, grabó la situación.
“Mientras los políticos y funcionarios responsables de muchos males sociales están ricos y tranquilos en sus casas, los trabajadores de la Salud arriesgamos nuestras vidas no sólo expuestos al coronavirus sino también a la imparable violencia social producto de la desigualdad y falta de educación. Exigimos garantías para permanecer en nuestros lugares de trabajo”, sintetiza una publicación del sindicato que se apersonó para manifestarse este lunes por pedido de los empleados de la clínica quienes aseguraron que ya van sufriendo dos manifestaciones en el lugar donde insultan y tratan de asesinos a los médicos y enfermeros.
“Los afiliados nos informaron que había personas agrediéndolos verbalmente este lunes y que los médicos estaban paralizados, no podían continuar trabajando con normalidad. Es una clínica con guardia las 24 horas, le pedimos al Siprosa que le brinde seguridad al personal”, explicó la médica afiliada, Marité Rodríguez. “Ahora hay una guardia externa en la cuadra, porque esta gente cuando vino el primer día empujó al guardia y pateó puertas”, agregó.
Adriana Bueno, dirigente del SITAS, contó que, según le habían dicho los profesionales de esa clínica, el fallecido era un hombre asmático de 40 años. “Es muy complicado trabajar en algunos lugares. El enfermero le tomaba el pulso a este hombre y no respondía. La gente reclamaba que no se hacía esto ni aquello; la Justicia ya está interviniendo en el caso”, indicó la profesional. También agregó: “hay cosas que no podemos permitir, entendemos que hay un contexto de malestar pero no podemos aceptar la violencia. Cuando uno les pregunta si el paciente consume o consumía droga, se ofenden. Son preguntas que hacen al diagnóstico”.
La dirigente también cuestionó al Siprosa. “Hay lugares que son complicados, donde hay una violencia creciente. Cualquiera entra alborotado, hace un escándalo y después te tratan de asesinos. Nuestra profesión está cada vez más vulnerada y el Siprosa nos abandona. Que fácil es decir vayan que hay que seguir atendiendo. Estoy muy molesta con los dichos del secretario Federico Jordán, que como solución te dice que estaciones el auto lejos y vayas caminando sin la chaqueta hasta el lugar. Hay que caminar esas cuadras”, protestó. Además recordó que en el hospital Padilla suelen vivirse situaciones similares.